La inmediatez y su ruido
La inmediatez y su ruido Antes de que existiera el estilo, existió la palabra. La palabra sola, desnuda, cruzando los siglos como un hilo invisible. Palabra que era canto, rito y memoria. No buscaba el brillo del escaparate ni la aprobación del instante: solo quería mantenerse viva en la boca de quien la decía y en el oído de quien la escuchaba. Y cuando me digo esto me viene al recuerdo que, siendo muy niño, me perdí con un lápiz que dibujaba palabras sobre el papel para no olvidarlas. Más de grande me volví a perder cuando caí dentro de un libro y casi que no quise encontrar la salida por querer quedarme entre sus páginas. También me he perdido muchas veces intentando encontrar las palabras con las que escribir mi camino, como si fueran éstas las migas de pan con las que voy marcando la vereda que habré de tomar a la vuelta. En cierta manera me gusta perderme así: sabiendo que los pájaros se las comen y que no me queda más remedio que encontrar palabras nuevas entre las que ...