Entradas

Mostrando entradas de enero 1, 2026

Pesar menos que el miedo

Imagen
  Pesar menos que el miedo El pañuelo rojo al cuello no era para lucirlo sino para aguantar. No era adorno sino desvío: para que lo malo mirase para otra parte mientras el chiquillo dormía. Rojo y bien visible para despistar a la mala leche de quienes, si acaso, tan sólo le permitían decir encarnado al color. Y mientras con un brazo sostenía a la criatura —que dormía ajena porque todavía no sabía que el mundo entraba sin llamar—, con el otro se sostenía a sí misma. No hay descanso en su cara porque cuidar cansa. Decían las abuelas que el quebranto entra en el cuerpo cuando una se descuida. También cuando el cansancio se vuelve costumbre. Tal vez porque no hace ruido. O porque se pega. Por eso el amarre rojo al cuello —hasta en el de las cabras— y el gesto aprendido, como la superstición heredada que no se discute porque no hay tiempo. O por sí acaso. Primero se protege y luego ya veremos. Su padre decía que eso del mal de ojo no era cosa del diablo. Que el diablo ya camina...

Encendamos la dignidad

Imagen
Encendamos la dignidad Empieza el año y, como siempre, nos apresuramos a celebrarlo como si arrancar una hoja del almanaque tuviera la capacidad de corregir lo que no hemos querido mirar durante meses. Encendemos luces, decoramos árboles, colgamos muñecos en los balcones y llamamos a todo eso ilusión, como si la alegría pudiera sostenerse a base de bombillas y exageradas mentiras de plástico. Mientras tanto, a pocos metros de esas mismas luces, hay quienes siguen esperando por respuestas que no brillan y soluciones para problemas que no admiten adorno alguno. Empieza el año y, como siempre, hay trabajo que no llega o que llega roto, con horarios imposibles y sueldos que no alcanzan ni para sostener la dignidad. Hay manos dispuestas y cuerpos cansados esperando una oportunidad que siempre se aplaza. Hay hospitales llenos de pasillos y pasillos llenos de silencios. Listas de espera que se alargan y profesionales reventados sosteniendo lo público con unas ganas que ya no sabemos de dó...