Lo que aparecerá después
Lo que aparecerá después Quien hizo esta fotografía no vio la sombra de la torre sobre el aspa. Miró hacia arriba, calculó el encuadre y apretó el disparador en el momento que consideró oportuno. Las aspas giraban demasiado deprisa y el ojo, con las limitaciones de quien se cree dueño de cuanto mira, apenas alcanzaría a distinguirlas. Mucho menos aquella sombra cruzando una de ellas durante una fracción de cualquier segundo. Pero la cámara sí. La cámara se quedó con ese instante y lo guardó donde nadie podía verlo todavía. Durante algún tiempo, aquella sombra existió únicamente dentro de una película enrollada. Hubo que entrar después en un cuarto oscuro, abrir el carrete, sumergir la imagen en líquidos y esperar. Resulta extraño que para ver algunas cosas sea necesario apagar primero la luz. Entonces apareció la torre poco a poco. Primero una forma incierta. Después los hierros, las crucetas, la cabina y aquellas aspas detenidas en un movimiento que el viento nunca quis...