Había una vez un barquito chiquitito
Había una vez un barquito chiquitito Había una vez un barquito chiquitito que no sabía navegar. O eso decía la canción que nos enseñaron de pequeños, repitiéndonos una y otra vez esa experiencia marítima hasta llegar al momento en que, después de seis semanas sin saber qué hacer con el agua que tenía debajo, conseguía hacerse a la mar. El de esta imagen también es pequeño y parece hecho para una canción infantil: un barquito doblado en una hoja, confiando su suerte a la fragilidad del papel frente al mar. Aunque después, quizá consciente de lo poco que puede durar el papel cuando se moja, un dibujante tuvo la precaución de colocarle alrededor un salvavidas. Y es precisamente ahí donde la imagen empieza a contar algo distinto, porque el salvavidas puede conseguir que el barquito permanezca a flote, impedir durante algún tiempo que desaparezca bajo el agua, sostenerlo entre las olas y proteger incluso su frágil estructura, pero no puede hacerlo navegar ni darle un rumbo. P...