Orilla de memoria
Orilla de memoria Hay herramientas que parecen recién hechas y otras que ya nacen antiguas. Esta lezna, por ejemplo, descansa sobre las piedras de la orilla como salida de un bolso, de una talega o de un zurrón de alguien que se sentó un momento junto al mar. No es un objeto de la prisa ni de ninguna artificiosa inteligencia que hoy nos empuja en el mundo de lo rápido, olvidándose instantáneamente de nosotros mismos. La madera del mango todavía guarda la memoria del árbol, con un dedal de costurera encajado en uno de sus extremos. Y ni la memoria ni el dedal están ahí por adorno. Mientras el metal hace de anillo y defensa, abrazando la madera para que no se abra, la memoria del árbol nos devuelve el recuerdo del abrazo con el que la corteza lo protegía. No deja de ser curioso: una herramienta hecha para que, cuando se cosen telas, la aguja no nos abra agujeros en los dedos ha terminado protegiendo a otra que abre camino en el cuero. A veces los oficios se prestan cosas sin...