Sin hacer ruido. Spero lucem post tenebras
Sin hacer ruido. Spero lucem post tenebras Hay personas que pasan por la vida sin hacer ruido. No porque no tengan nada que decir, sino porque han aprendido a decirlo todo con una precisión que no necesita aspavientos. Caminan por la calle como si no ocuparan espacio, pero dejan una huella honda, de esas que no se ven a simple vista y, sin embargo, sostienen. Hay una de ellas que trabaja con los libros como quien cuida un fuego que lleva encendido desde hace siglos. Un fuego que alimentaron Homero y Dante. Cervantes y Galdós. También Víctor Álamo y González Déniz. Y tantas y tantos que no tengo perdón por no citar. A Alicia Llanera sí, porque supe por otros —y no por quien menos presume de haberlo hecho— que el otro día a ella le tocaron sus llamas. Sabe esta persona dónde poner cada palabra, cuándo retirarla, cuándo dejar que arda un poco más. Hace su trabajo con una dedicación que no se anuncia, que no reclama. Y en ese silencio va ordenando el mundo de los otros, afi...