El árbol que llevó el agua
El árbol que llevó el agua Antes de servir para llevar agua, el canal fue árbol. Durante años —durante muchos años— un pino creció en algún lugar de la isla sin saber que, después de haber hundido sus raíces en la tierra y soportado veranos, lluvias y vientos, parte de su tronco terminaría suspendido sobre un barranco. Unas manos lo cortaron, lo convirtieron en una larga viga y vaciaron pacientemente su interior hasta hacer de ella un canal, abriendo en la madera un hueco que acabaría siendo precisamente lo necesario. El agua tenía que llegar de una orilla a la otra, aunque entre ambas se abriera una interrupción del terreno por la que ninguna acequia podía continuar. Quienes dependían de aquel cauce no podían aceptar la geografía como una sentencia y colocaron el pino atravesando el vacío, dejándola correr por sus propias ganas. No nos fue difícil detenernos ante la sencillez de aquella solución. Un árbol convertido en cauce, una viga convertida en puente y el agua —de...