La implacable seguridad de no saber
(Imagen: luna eclipsada por una tierra plana) Hay algo admirable en nuestra condición humana que nos encumbra hasta un grado inconcebible: no sabemos nada y, sin embargo, de lo que no sabemos somos capaces de acertar —con una seguridad impecable— justo en el centro de la diana. Y esto es una habilidad extraordinaria. Una destreza que hemos ido afinando con los años y perfeccionando con una experiencia que no necesita hechos para sostenerse. Hemos aprendido a opinar antes de entender, a concluir antes de escuchar y a explicar sin la molestia previa de preguntarnos si, acaso, hay algo que realmente merezca ser explicado. La guerra —esa que desordena el mundo— la llevamos perfectamente estudiada en nuestra cabeza. No necesitamos mapas, ni historia, ni memoria. Nos basta una frase bien colocada, una certeza con buen sonido y algo que se pueda apoyar con firmeza en la barra de cualquier conversación. Decimos quién empezó, quién provocó y quién tiene razón. Y lo decimos rápido, ...