Tal vez
Tal vez
Es posible, tal vez, que no sea solamente un dibujo lo que aquí vemos. Es posible que asistamos a una memoria en movimiento en la que los cuerpos no están quietos, sino que se superponen, como si el tiempo quisiera repetirlos varias veces antes de darse por satisfecho. Podríamos incluso intuir cómo el garrote dialoga y termina por enganchar —sin ser la corva su destino definitivo— la manera de aprender con el cuerpo lo que no cabe en lo escrito.
Hay números en este dibujo que flotan a su alrededor, como si la cuadrícula del dibujante tratara de ordenar lo que siempre permanecerá desordenado. Las figuras se desdoblan, se buscan y se sostienen en un equilibrio donde la fuerza no sirve sin escucha. Nadie cae del todo. Nadie cae sin haber aprendido antes a caer.
Tal vez no habría que decir nada más. Bastaría con quedarse mirando, como quien asiste a un ensayo interminable donde el pasado todavía se mueve, para ver con los propios ojos lo que con otros no se ve. Porque hay miradas que solo observan lo que pueden utilizar; miradas que toman sin pedir, que se apropian de memorias que no cuidaron; miradas que convierten el gesto aprendido en campaña y lo común en propiedad, reduciendo un saber compartido a emblema útil, a reclamo circunstancial, a argumento prestado. Miradas —estratégicas e inútiles— cuya única utilidad es vaciar de sentido aquello que tocan.
A esas miradas, tal vez, habría que retirarles la mirada.
Eduardo González

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