Memoria sin ausencias
Memoria sin ausencias Se ha repetido tantas veces la idea de que un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla que la frase ha terminado por vaciarse. Quizá porque hemos confiado demasiado en la memoria, como si recordar bastara para corregir lo que somos. Pero no toda repetición es memoria. A veces es solo inercia: una continuidad sin conciencia, un gesto que se prolonga sin preguntarse de dónde viene. En el ámbito del patrimonio cultural inmaterial, esa confusión resulta frecuente. Cuando se declara un Bien de Interés Cultural (BIC), la mirada tiende a fijarse en lo visible: la forma, la práctica, su puesta en escena. Sin embargo, el patrimonio no reside ahí de manera completa. Lo esencial no se deja encerrar en una declaración. El patrimonio vive en quienes lo sostienen. En quienes lo practican, lo transmiten y lo adaptan sin vaciarlo de sentido. A eso se le llama comunidad portadora. No se trata de un grupo que posee algo, sino de quienes asumen una re...