La casa antes de la casa
La casa antes de la casa Una casa empieza antes de ser casa. Empieza el día en que alguien deja de mirar un pedazo de tierra como un solar y comienza a recorrerlo con la imaginación. Donde solo hay piedras, rastrojos y alguna julaga empeñada en jugar con el viento, él ya ve una puerta. Donde el polvo se levanta, imagina una cocina. Donde no existe más que un cercado, escucha las voces de una familia en las cuarterías. La casa nace primero en la cabeza. Después aparecerán unos cachos de palos convertidos en estacas, un rollo de hilo carreto, un metro de madera prestado y un saco de cal. El hilo iba dibujando sobre el suelo el contorno de unas habitaciones invisibles. Aún no había paredes, pero la casa ya ocupaba un lugar. Solo entonces empezaba el trabajo. Había que limpiar el terreno, arrancar los rastrojos y retirar las piedras. Los sachos abrían la tierra. Los picos discutían con las piedras que se resistían a abandonar el lugar donde llevaban siglos enterradas. Los ba...