Un muchacho escribe sobre lo que el mar dejó en la orilla
Un muchacho escribe sobre lo que el mar dejó en la orilla Cuando el mar devuelve cosas que nadie le ha pedido, las deja sobre las piedras y se retira unos metros, como si no tuviera nada que explicar. Entonces somos nosotros quienes nos acercamos para intentar comprender qué hace allí lo que unas horas antes pertenecía a un mundo diferente al nuestro. Los muchachos se acercaron al animal sin saber muy bien qué distancia habría que guardar ante algo tan grande y tan muerto. Uno extendió la mano, otro se quedó detrás y alguien debió de decirles que podían tocarlo. O quizá nadie dijo nada y fue suficiente la curiosidad: esa valentía que tenemos cuando todavía no hemos aprendido del todo a tener miedo. Tal vez esperaban encontrar algo del mar sobre su piel: su frío, su movimiento, la profundidad de la que había venido. Pero el mar no se deja tocar tan fácilmente. Había abandonado aquel cuerpo sobre las piedras y se había llevado consigo casi todo lo que lo hacía inexplicable...