Cuando lo previsto vuelve a encontrar su momento
Cuando lo previsto vuelve a encontrar su momento
La borrasca llegó sin pedir permiso y, con ella, ese modo suyo de alterar no solo el cielo y la sequía arrastrada durante años, sino también lo previsto. Lo que estaba dispuesto para suceder —los encuentros, las palabras, los gestos compartidos— ha tenido que quedar en suspenso, como si el tiempo, de pronto, hubiera decidido aplazarse a sí mismo, concediéndonos una tregua para celebrar el reboso de las presas y, al mismo tiempo, estar pendientes y ayudar a quienes han sufrido los efectos del temporal.
Cumplir con la alerta no ha sido una elección, sino una forma de atender a lo que se impone cuando la intemperie habla más alto que nosotros. Y en ese paréntesis, inevitable, tratamos ahora de recomponer lo interrumpido, de volver a colocar las fechas en su sitio, como quien recoloca piezas después de un golpe.
Podemos, no obstante, adelantar un punto de regreso: el miércoles 8 de abril, en el Teatro Víctor Jara, como lugar de reencuentro al que ya empezamos a mirar. Aun así, y por la lógica atención que las circunstancias recientes han exigido a las entidades organizadoras, permanecemos a la espera de la programación y el cartel oficial que permita ofrecer toda la información con el detalle que merece.
Cuando eso ocurra, lo comunicaremos con claridad. Hasta entonces, les pedimos que permanezcan atentos a esa fecha próxima.
Eduardo González

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