Caramba con las películas
Caramba con las películas Muchas veces he escuchado decir que las cucañas recordaban a las tiendas de los indios. Quienes las veían levantadas sobre el terreno, unas junto a otras, encontraban enseguida un parecido con aquellos poblados que habían conocido en las películas de pistoleros: estructuras triangulares terminadas en punta, abiertas por delante y dispuestas sobre un espacio casi siempre desnudo. A mí, sin embargo, esa comparación me costó muchos años entenderla. Por mi condición de nacimiento y crianza, las cucañas formaron parte del paisaje natural que vieron mis ojos desde niño. Estaban allí como estaban los tomateros, las acequias, los majanos de piedras o las personas que iban y venían por los caminos. Para mí no necesitaban parecerse a ninguna otra cosa porque tenían nombre propio. Nunca vi en ellas las tiendas de aquellos a quienes las películas convirtieron tantas veces en blancos del general Custer. Para reconocer aquel parecido habría necesitado conocer prime...