A Juan Caballero lo arrastró el barranco


 



" …La fortuna se alió con él en muchísimas de las tantas vueltas que la vida le fue dando, sin descanso alguno, a su ajetreada y azarosa existencia. Como ejemplo de algunas de ellas podríamos recordar las que le infligió el barranco de Tirajana con sus aguas bravas la vez que Juan se atrevió a cruzarlo cuando éste y él mismo cumplían con las obligaciones de su propia naturaleza. Llovió bastante en esos días, tanto que se hacía ciertamente peligroso tener que atravesar el caudaloso cauce que cubría enteramente, de banda a banda, la mencionada depresión geográfica. Pero como Juan Caballero nunca huyó del agua fría, (según lenguas veraces le perdió el miedo hasta su propia muerte, a la que recibió poniéndose en pie y con un "me cago en dios" sonoro al mismo tiempo que se tiraba  manos al cuchillo en la cintura cuando la sepulcral figura de negro entraba por la puerta abierta de par en par en su dolorosa angina de pecho), se decidió a atravesar aquella misma tarde la barranquera tirajanera cuando volvía de la Cuesta de Las Cenizas, vueltas de ganado situadas por encima de la Aldea Blanca, en dirección hacía Las Carboneras. Cayó nuestro amigo Juan, en un mal salto engañado por el apoyo de su garrote, dentro del achocolatado torrente que volteó sus huesos una y otra vez en dirección al mar. Muy lejos quedaron las ilusiones oceánicas de querer ensalitrar las carnes cumbreras del apellidado Caballero. Éstas fueron disueltas  por el generoso balo que se apiadó de su alma. Acertó a sujetarse el náutico pastor de uno de los tantos que poblaban el ancho lecho tirajanero, pudiendo de esta manera echarse fuera de semejante revoltura. Sus desmigajados huesos tardaron varios días en recuperarse, teniendo Juan que permanecer  en la Aldea Blanca hasta que el resuello reanudara la presencia en su persona y la dulce corriente hidráulica disminuyera el volumen de la suya".


                                                           


                 


 ... Juan estaba,  claro,  como estaba guardando aquí el ganao de Las Carboneras cuando eso… cuando esa historia... y después, en aquel año vivía aquí, en una casa, una vivienda, una habitación... ahí, en las Carboneras.  Y el ganao lo tenía en la Cuesta de Las Cenizas...  y había llovío…   … se metió un temporal de agua…y Juan Caballero vió el barranco que estaba creciendo...  ¡se metió a pasar el barranco! ...  lo coje la corriente del barranco. Lo vino a parar aquí abajo, al pié del puente, que se agarró a un balo y se puo echar fuera.


              Cuando salió no puo pasar pacá...  se fué pallá, pa L'aldea.  Pos claro, no se sabía de Juan Caballero.   Cuando abajó el barranco y pudieron cruzarlo los demás, entonces vinieron a darnos noticia que  Juan Caballero estaba too esmigajao... de las revolturas que le dio el barranco...


para hierbolario.blogspot.com,

Manuel Guedes, pastor.


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