Cabras y papeles
…que los papeles fueron sepias la primera vez que los vio. Carmelito los empleaba en su furgón de comestibles para envolver lo despachado cuando se acercaba hasta las cuarterías. Y cuando le fue quedando cada vez más lejos la cabeza del suelo -por las prisas al estirarse queriendo llegar hasta la caña de arriba- nuevitos se los daba a su madre Rosita "la de la tienda". Con tizones de hoguera le enseñó el viejo en los pocos ratos de soco y sombra a los pies de un majano. A dibujar no sabe a qué edad empezó porque aún sabe que sabe poco. Pero desde chiquillo aprendió que las cabras eran capaz de comérselos. Y sepias, blancos o dibujados, les daba igual a sus hocicos de rumia y ríe…aunque llorara al viento el niño de palos quemados.
para hierbolario.blogspot.com

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