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La Revoliá, discurso de cultura colectiva

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  Dijimos una vez que La Revoliá comenzó su andadura en “un parque público que tenía el cielo por techo y por nombre “La Libertad”.  Y no se pretendía con estas palabras escribir un bonito verso. Se trataba de reflejar el nacimiento y la creación de un colectivo de jóvenes cuyas intenciones fueron reunirse, asociarse y divertirse trabajando en torno a un tema del que todavía no conocían mucho.          Si se nombró al cielo por techo simplemente fue porque nos mojábamos cuando llovía. Y cuando hacia frío, frío se pasaba. Y cuando soplaba el viento nos asocábamos al abrigo de una pared. En definitiva: el cielo se convirtió en nuestro techo porque no disponíamos de local o aula alguna en la que reunirnos o instalar nuestras ilusiones.   Fue entonces, en la primavera de 1987, cuando comenzamos a compartir “La libertad” con el nombre del parque donde organizaríamos nuestras inquietudes.  También es verdad que compartíamos la libertad con l...

El pasado nunca estuvo muerto

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          Alguien no sólo pensó alguna vez sino además dejó por escrito que "el pasado es otro país; allí no hacen las cosas como nosotros". De igual modo, aunque llegando a conclusiones totalmente diferentes, los hubo que, dando rienda suelta y larga a sus abstracciones mentales, ha sugerido que "el pasado nunca estuvo muerto. Ni siquiera está pasado" .   El caso es que mi afanosa dedicación peletera me llevó, como tantas veces lo había hecho, a la orilla del mar donde me entretenía en aquella tarde raspando y alisando una piel de baifo. Para ello empleaban mis manos unas "toscas espátulas" o "rudimentarias herramientas" que yo mismo había confeccionado a partir de madera unas y otras aprovechadas de variados huesos animales. - Nada fuera de lo cotidiano y frecuente en mis aficiones ni pensamientos si no fuera porque días después leyera algo que revolvería la marea de aquella tranquila playa: " El último hallazgo son cuatro herramientas...

Con tan sólo una mirada

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…y que cuando viejo  -y cuando ya todo le quedaba viejo-  solía sentarse en el rellano que no era más que piedra a la puerta de la Iglesia. Pero a misa y en banco nunca. Aún así el de la sotana siempre acudía a él después de su oficio de cruz y raya para saber quién sí y quién no a éste faltaban. Y siempre fue un misterio como el anciano pastor atinaba con tan sólo un mirar. Un día me lo dijo arrente la oreja: "Las personas -cuando se arrebañan- son como las cabras. Y como ellas van amigadas. A veces en grupos granditos; o de a tres; o emparejadas por gusto naíta más. Por no estar una adivinas a las otras. De esta manera te vas acordando hasta que en el corral entran todas. O no.". También me añadió -más bajito pero con ganas- que el que los trataba como ganado, llamándolos a repiques de cencerra grande y campana, engordó mucho con los quesos que a su mujer le descuadraban. Que a echarlos en falta también aprendió… con tan sólo una mirada . para hierbolario.blogspot.com

Hambre y Hambruna

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                                               HAMBRE y HAMBRUNA El garrote pasó hambre. Pasó hambre porque hambre pasaron sus portadores. No es posible abstraerse de una situación tan convulsa como ésta. Difícil es dejar pasar por alto un estrato de la historia que impactó de forma contundente en la vida que lo mantuvo en un proceso de latencia. Ejemplo de ello lo podemos constatar, de forma fehaciente, en la década de los 40 del siglo XX, periodo habitualmente descrito como de “escasez” o "necesidad”. Sabemos perfectamente que las limitaciones durante la Guerra Civil fueron reales. Pero luego acaecieron los llamados "años del hambre": años en los que la miseria y las dificultades para alimentarse se extendieron entre miles de españoles y en los que Canarias no sería una excepción.  . Esta descripción no retrata fielmente la realidad. Así es que, en lo...

Silencio

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                                                                        SILENCIO…              Se suele pedir silencio porque es el momento en que hablen los garrotes. Y éstos suenan no sólo con el chocar de uno y otro: suenan porque les corresponde a ellos la expresión que se ha de escuchar, la que se transmite en ese momento en la que se nos pide bajar la voz para entender mejor lo que estamos viendo. Pero muchas veces sucede que quien está jugando deja de escuchar tanto el golpe de los dos palos entre sí como el mismo silencio requerido. Entonces oye el aire que corta el acebuche cuando se mueve en éste, oye su propia respiración y la de la otra persona que tiene enfrente. Incluso percibe el eco adelantado del próximo movimiento que le ha de poner en guardia. Si: es tanto...

Miguelito Mayor

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  Yo nací en una cabaña en una alta cumbre de una angosta atalaya. La risa me da compaña y el divino sol me alumbra.   Siempre en la antigua costumbre que anuncia la primavera es la cumbre medianera y con los vecinos comparte.   Linda para todas partes y hasta las costas remedia organizando sus cenas donde sus partes descienden.   Y cuando viene a noviembre con las señas del verano suplica aquí un anciano: “el que tiene pan, que siembre”.   Cuando el invierno es temprano y las nubes se extienden, si el labrador se defiende llena sus cuevas de grano.   Es la cumbre la primera que anuncia buenos principios y a todos sus municipios anuncia la primavera.   Cuando las lluvias primeras todas me parecen pocas, cuando un temporal revoca, aparte de sus llanadas, también tiene sus cañadas que conducen a la costa.   Siempre que en la cumbre llueva y los tiempos se acumulan, la costa tiene una dula que sus barrancos le llevan.   Y cuando en la cumbre nie...