¿Qué arde cuando arde Juan Grande?
¿Qué arde cuando arde Juan Grande?
No debería resultarnos extraño que alguien repare su propio calzado. Un hombre, con los pies directamente sobre las piedras, sostiene entre las manos lo que, precisamente, habrá de separarlos de ellas. Una alpargata descansa en su regazo mientras la aguja entra y sale, atravesando la tela y la suela para volver a unir lo que el uso terminó separando; la otra espera su turno. No parece haber demasiada prisa. Reparar exige tiempo y también una cierta confianza en que lo deteriorado aún puede continuar sirviendo.
Durante mucho tiempo esa confianza formó parte de nuestra relación con los objetos. Una rotura no significaba necesariamente el final y antes de desprendernos de algo existía una pregunta que hoy hacemos cada vez menos: ¿se puede arreglar? No se trata de convertir aquella manera de vivir en una estampa amable del pasado. Se reparaba porque las cosas costaban, porque no podían sustituirse continuamente y porque detrás de cada objeto había materiales, trabajo y dinero que no convenía desperdiciar. Después conseguimos fabricar tanto y tan barato que reparar comenzó a parecernos una pérdida de tiempo. Y aprendimos a tirar.
Tiramos zapatos cuya suela podría cambiarse, aparatos que dejaron de funcionar por una pieza estropeada y ropa que apenas ha envejecido. Tiramos incluso cosas que funcionan. Pero las cosas no desaparecen cuando las tiramos. Sacamos una bolsa de casa, cerramos un contenedor, dejamos un mueble junto a él, llega un camión y todo parece haberse esfumado. El verbo tirar resulta extraordinariamente cómodo porque no necesita decir adónde. No hemos aprendido a hacer desaparecer las cosas: hemos aprendido a alejarlas de nuestra mirada.
El Ecoparque Sur, en Juan Grande, recibe parte de cuanto decidimos apartar de nuestra vista. Allí termina haciéndose visible algo que en nuestras casas cuesta percibir: que nuestro consumo ocupa demasiado espacio. El pasado 7 de agosto Juan Grande volvió a arder. Durante varios días, el incendio obligó a intervenir sobre una enorme acumulación de residuos y alteró el funcionamiento de un sistema que normalmente trabaja sin que apenas pensemos en él. La columna de humo levantada sobre el Sureste de Gran Canaria consiguió entonces algo que procuramos evitar cada día: hacer visible nuestra basura. Pero quizá lo más revelador ocurrió bastante lejos de allí. El incendio afectó a la recepción de residuos hasta el punto en que en Arucas, al otro lado de la isla, tuvo que suspenderse temporalmente la recogida de muebles, trastos y enseres. Durante unos días quedó al descubierto el truco: no habíamos hecho desaparecer nada. Solo habíamos conseguido que alguien se lo llevara.
El problema, por tanto, no empieza en Juan Grande ni cuando dejamos una bolsa dentro de un contenedor. Comienza mucho antes, delante de un escaparate o frente a la pantalla desde la que compramos algo que llegará poco después a nuestra puerta. Más allá de las causas concretas del incendio, resulta difícil no reconocer en esas montañas de objetos algo de nosotros mismos: nuestra velocidad para comprar, sustituir y desechar y esa extraña convicción de que podemos producir cosas sin descanso en un mundo donde ninguna desaparece realmente. Este fuego comenzó mucho antes de que aparecieran las llamas.
Mientras, el hombre sentado sobre las piedras continúa cosiendo sus alpargatas. Probablemente no sabe nada de economía circular, sostenibilidad, gestión de residuos o huella ecológica. Ni falta que le hace para comprender algo que nosotros, rodeados de todas esas palabras, parecemos haber olvidado: que si una cosa todavía puede servir, quizá no haya llegado el momento de desprenderse de ella.
Tal vez sea esa la distancia que verdaderamente existe entre él y nosotros. No los años transcurridos, ni sus alpargatas, ni su aguja, ni siquiera sus pies desnudos. Él sostiene entre las manos una alpargata gastada y todavía es capaz de preguntarse qué puede hacer para conservarla.
Nosotros hemos aprendido a preguntarnos qué podemos comprar para sustituirla.
Eduardo González

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