A nuestro lado
A nuestro lado
Ayer fue la última vez.
Lo sabíamos cuando llegamos y lo sabíamos cuando nos fuimos.
Quizá por eso miramos de otra manera. Durante los dos últimos años habíamos mirado mucho hacia enfrente. Allí estaban quienes se sentaban, quienes se acercaban, preguntaban, recordaban o simplemente se quedaban un rato con nosotros. Llegamos incluso a descubrir que buena parte de aquello que pretendíamos llevar hasta la calle ya estaba esperándonos allí.
Pero ayer miré hacia un lado.
Y estaba ella.
No sé por qué hice la fotografía. Estaba allí, con la ropa de su agrupación, mirando hacia arriba y sonriendo. Detrás seguía la ciudad con su ruido, sus edificios, los árboles, las sillas y la gente. Nada parecía estar terminando y, sin embargo, para nosotros algo acababa.
Entonces comprendí que durante estos dos años no solo hubo gente enfrente. También hubo gente al lado. Personas con las que compartimos mañanas, esperas, conversaciones, músicas, bailes, prisas y ese tiempo extraño que transcurre entre una actuación y la siguiente. Al principio apenas conocíamos sus nombres. Después bastaba llegar para buscarnos con la mirada.
Ayer hubo abrazos. Hubo palabras que costaban un poco más de lo habitual y hubo un «hasta luego» que todos sabíamos que no significaba hasta dentro de quince días. Después recogimos.
Los garrotes volvieron con nosotros a la furgoneta. Cada cosa encontró otra vez su sitio y Mesa y López siguió haciendo lo que hacen las calles cuando alguien se despide de ellas: seguir adelante como si nada hubiera ocurrido.
Pero algo había sucedido.
Durante dos años miramos a quienes estaban enfrente.
Ayer descubrimos cuánto vamos a echar de menos a quienes estaban a nuestro lado.
desde hierbolario.blogspot.com
para La Revoliá
y las sonrisas con las que ha sido capaz
de sonreír.
Eduardo González

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