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Con los cueros en las manos

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  Desde los tiempos que la memoria de nuestros abuelos alcanza a recordar, los pastores canarios han utilizado las pieles que los animales de sus ganados le proporcionaban para confeccionar diferentes útiles que les resultaban imprescindibles en sus quehaceres diarios: hondas para lanzar las piedras, zaleas para las cunas y camas de los niños, zurrones para amasar el gofio, batijeros para el transporte de la leche, correas e hilos con los que coser, faldiqueras y delantales, elementos contenedores, cajeros, sacos, morrales, etc…  La piel animal, rudimentaria, consecuente y convenientemente preparada, era para ellos una materia prima que se prestaba para todos estos múltiples usos. Es la razón de la lógica aplicada a la necesidad. Pero habremos de remontarnos hasta tiempos muy remotos, hasta aquellos en los que el primitivo ser humano se dio cuenta que la piel animal recién despellejada poseía unas cualidades de flexibilidad, resistencia y abrigo nada despreciables, para enc...

Cuestión de Hebillas

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  En nuestros intentos por confeccionar collares para las cencerras nos hemos encontrado con un problema que la ferretería y herrajes actuales no ha sabido solucionarnos. A las primeras de cambio creímos que, una vez adquiriendo la hebilla necesaria en su justa medida, sólo necesitaríamos poner en práctica la habilidad de nuestras manos, sumando a ella los conocimientos transmitidos, para comenzar a engarzar las piezas de cuero en ésta y disponernos a realizar el cosido. Y a los pastores que les mostramos nuestras primeras pruebas les pareció adecuado aprobar con nota satisfactoria tanto la confección, el tamaño y la forma del collar. Pero unánime y sobresaliente fue el suspenso que se llevaron los herrajes empleados, sugiriéndosenos que no tendríamos más remedio que cambiarles las "agujas" o "puntas" de las que las hebillas hacían gala por considerarlas demasiado cortas. Las puntas deben, sin excusa alguna, apoyarse considerablemente y en mayor medida sobre el fro...

Peleando con el diablo

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  ...en la Montaña del Pleito había uno que era primo de Juan Caballero…y ese hombre atajao con el garrote, coño, no había dios que le ganara.   Si los amigos le decían: ¡ pos a ti no hay nadie que te gane jugando con el garrote! ...y el respondía:   ¡yo juego con el diablo si viene jecho un hombre! (Panchito Caballero)                                   Panchito Caballero Rodríguez y Manuel Guedes Rodríguez nos contaron, en más de una ocasión,  lo que al parecer sucedió en la Montaña del Pleito hace ahora quién sabe cuando. Y nos relataban, con gran entusiasmo, estos dos pastores el enfrentamiento que tuvo lugar entre dos afamados y expertos garrotistas donde ni uno ni otro pudieron, por más que lo intentaran, doblegar a su contrincante. Uno de ellos, a quien la memoria de noventaiseis años de Panchito emprimaba con Juan Caballero, llevaba tiempo ansioso por medir su dest...

Encuentros “Caldera de Tirajana”

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  Entre saltos y brincos, desde asustadizos serrijones a degolladas bravas, defendiéndose a su modo de los trompicones de la encabritada tierra donde las Tirajanas se descuelgan y asientan, desperdigada toda ella por un espacio que rompió en caldera -quizás en un desesperante intento de poner a salvo de los quintos infiernos el patrimonio heredado y sorribado durante años- se desarrollaron los “Encuentros Caldera de Tirajana” en los que la “Jurria Humiaga” , colectivo humano organizado en torno a la práctica del Salto del Pastor, puso muchos de sus empeños. Y se pretendió, en todas sus ediciones, reunir a aquellas personas que desearan compartir conocimientos, vivencias y experiencias relacionadas con la actividad del Salto del Pastor y con el mundo que a éste rodea y es origen de su pasado, presente y deseoso futuro: el pastoreo . Por ello no sólo se dirigía la atención a los practicantes del salto. Se quería hacer extensiva la invitación a todas aquellas pastoras y pastores, ...

Manolito Guedes, “Maestro Manuel”

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  Manuel Guedes Rodríguez nació el séptimo día que empezaba a contar el calendario de 1920, en la Montañeta, lugar donde Los Corralillos pertenecen al municipio de Agüimes. Y a Manuel no lo dejaron nacer solo. Lo acompañó en el parto la inevitable insistencia de su hermana María. Fue la casualidad la que los hizo nacer allí, la casualidad que se le presentó a Cho Cristóbal Guedes Torres, tio-abuelo de las criaturas recién paridas, de tratar para ese año los pastos de la umbría del Roque Aguayro y Piletas con los Bordones y Alemanes de la villa sureña de Agüimes, la misma casualidad que desde hacía tiempo dejó de ser tal en la vida de Manuel Guedes López, pastor, hijo y nieto de pastores y ahora padre de los gemelos, por la necesidad en la constante y contínea búsqueda de nuevos pastos, ya fuera por costas, cumbres o medianías y dependiendo siempre de los buenos y malos años de lluvias. El ganado iba en aumento y los hijos también. Estas dos nuevas criaturas solo iban a constituir u...

Frenando a las baifas

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  Las baifas, y los baifos, desde el momento en que nacen cumplen con su condición de ser animales mamíferos. Esto es: se agarran de modo instintivo, diríase que casi por mandato divino, a   la teta de sus orígenes de la cual chupan toda la leche posible hasta saciar su glotonería. A medida que transcurren las semanas, meses incluso, los embistes y arremetimientos a los que son expuestas las generosas ubres, las cuales manan el beletén misericordioso capaz de abrir paso a la vida, dejan de ser soportables. Hartas de tantos pellizcones, las madres ya sienten que sus hijas deben empezar a convertirse en rumiantes. Y como tales deben  comenzar a aprender el modo de encontrar el sustento en la hierba, rastrojos y otros pastos que en la tierra han sido puestos para la subsistencia de sus caprinas vidas. Por otro lado, a las baifas les saldrán unas competidoras que ya estaban ahí antes que ellas: las presurosas y ordeñantes manos del pastor, que en caso de sentirse cansadas...